Cuando la familia vuelve a ser familia

Uno de los momentos más difíciles para muchas familias llega cuando un padre o una madre comienza a necesitar más cuidados.

Al principio aparecen pequeñas señales: olvidos, dificultades para organizar tareas, cansancio o problemas de movilidad. Con el tiempo, la familia comienza a asumir cada vez más responsabilidades.

Los hijos pasan a coordinar medicamentos, organizar comidas, controlar consultas médicas y acompañar en las actividades diarias.

Sin darse cuenta, el vínculo cambia.

Las visitas dejan de ser momentos de disfrute para convertirse en tareas. Las conversaciones giran alrededor de preocupaciones. Y muchas veces aparece un sentimiento que pesa mucho en las familias: la culpa.

Pero delegar el cuidado en un entorno profesional no significa abandonar. En muchos casos, significa exactamente lo contrario: cuidar mejor.

Según un estudio publicado por la Journal of Aging Studies, más del 70 % de los familiares que deciden acompañar a sus padres en una residencia especializada experimentan una mejora en la calidad del vínculo, ya que pueden volver a compartir tiempo desde un lugar emocional y no únicamente desde la responsabilidad del cuidado.

Cuando el día a día está en manos de profesionales capacitados, la familia puede recuperar algo fundamental: el rol afectivo.

  • Volver a conversar con tranquilidad.
  • Compartir recuerdos.
  • Disfrutar de una visita sin la presión constante del cuidado.

En Sol de Otoño, trabajamos para que el bienestar de cada residente esté garantizado, pero también para que las familias encuentren tranquilidad y confianza.

Porque cuando el cuidado está bien acompañado, la familia puede volver a ser lo que siempre fue: un espacio de amor y encuentro.

El bienestar en la tercera edad también es social

Cuando hablamos de salud en la tercera edad solemos pensar en controles médicos, medicamentos o alimentación. Sin embargo, hay un factor igual de importante que muchas veces pasa desapercibido: la vida social.

Con el paso de los años, los círculos sociales suelen reducirse. Algunos amigos ya no están, los hijos trabajan gran parte del día y las actividades que antes eran habituales se vuelven más difíciles de sostener. Como resultado, muchos adultos mayores comienzan a pasar largas horas, e incluso días, en soledad.

Y la soledad tiene consecuencias reales.

Diversos estudios muestran que el aislamiento social puede impactar de forma directa en la salud. Según la Organización Mundial de la Salud, el aislamiento en adultos mayores se asocia con un aumento del riesgo de depresión, deterioro cognitivo e incluso enfermedades cardiovasculares.

Un informe del National Institute on Aging (EE. UU.) señala que el aislamiento social puede aumentar hasta un 30 % el riesgo de mortalidad prematura, un impacto comparable al del tabaquismo o el sedentarismo.

Por el contrario, las personas mayores que mantienen vínculos sociales activos suelen presentar:

  • mejor estado de ánimo
  • mayor estimulación cognitiva
  • menor riesgo de depresión
  • mayor autonomía en su vida cotidiana

Las residencias para adultos mayores, cuando están bien diseñadas, cumplen un rol fundamental en este aspecto: generan comunidad.

Compartir una comida, participar en actividades recreativas, conversar con otros residentes o simplemente saber que hay personas cerca cambia profundamente la experiencia cotidiana.

En Sol de Otoño, entendemos que el bienestar no es solo una cuestión médica. Es también emocional y social.

Por eso promovemos espacios de encuentro, actividades compartidas y un entorno donde cada residente pueda sentirse acompañado.

Porque envejecer acompañado no solo hace la vida más linda.
También la hace más saludable.

Envejecer acompañado cambia la salud

Hay algo que la medicina viene demostrando cada vez con más claridad: la salud en la vejez no depende solo de los tratamientos médicos.
Depende también de algo mucho más simple y profundo: la compañía, la actividad y el entorno en el que se vive.

Cuando un adulto mayor pasa demasiado tiempo solo, con pocas interacciones y rutinas limitadas, empiezan a aparecer consecuencias que muchas veces pasan desapercibidas:

  • Mayor riesgo de depresión
  • Deterioro cognitivo más acelerado
  • Pérdida de movilidad
  • Menor motivación para mantenerse activo

En cambio, cuando las personas mayores viven en un entorno donde hay interacción diaria, actividades, acompañamiento y seguimiento profesional, la diferencia se nota. No solo en el ánimo.
También en la salud.

Conversar, compartir comidas, participar de actividades, tener rutinas y sentirse parte de una comunidad impacta directamente en el bienestar físico y emocional.

Por eso una residencia especializada no es solamente un lugar de cuidado.

Es un entorno diseñado para que la vida cotidiana tenga movimiento, estímulo y compañía.

En Sol de Otoño creemos que envejecer no debería significar aislarse.

Significa seguir viviendo con dignidad, con vínculos y con bienestar.

Porque muchas veces la mejor medicina también es estar acompañado.

Sol de Otoño: recreación, cuidado y confort, al servicio de los adultos mayores

En la institución cuentan con médicos clínicos, gerontólogos, nutricionistas y un grupo de trabajo altamente capacitado.

El proyecto «Sol de Otoño» remite al año 1978 cuando el Dr. Aldo E. Ruggeri creó su primera residencia y su hija María Laura Ruggeri (una de las socias) desde pequeña compartió en familia las vivencias en el hogar priorizando el cuidado, bienestar y respeto hacia nuestros residentes que impartía con su ejemplo y dedicación su papá.

Años después se suma Silvia Aguirre (socia y amiga) a esta hermosa y exclusiva propiedad con mucha historia, que inició como casa de descanso de la familia del ex presidente Julio A. Roca y si bien se remodeló aún hoy conserva su esencia y todos podemos disfrutar de su majestuoso parque arbolado, amplios patios internos con la paz y tranquilidad del entorno a solo escasos minutos de la Capital y a metros de la autopista Acceso Oeste. Cuentan con médicos clínicos, gerontólogos, nutricionistas y un grupo de trabajo altamente capacitado.

Allí se realizan actividades los 7 días de la semana con el objetivo de ralentizar el deterioro de las capacidades cognitivas y motoras, prevenir enfermedades típicas del sedentarismo adaptadas a las características y necesidades de cada residente.

La recreación también es un pilar fundamental y a través de un circuito aeróbico de caminatas en el parque, socialización, juegos, manualidades, música, arte, pintura, taller de la memoria, taller de la risa se practican a diario.

Sus habitaciones son individuales o dobles con baño en suite, calefacción central, aire,televisión con cable, wifi y llamadores. Las visitas son siempre bienvenidas e invitadas a compartir la hora del té con nuestra variedad de tortas.

 

CENTRO GERIÁTRICO DEL OESTE

Fuete: https://fortuna.perfil.com/noticias/empresas-y-protagonistas/sol-de-otono-recreacion-cuidado-y-confort-al-servicio-de-los-adultos-mayores.phtml

Delegar el cuidado de un adulto mayor: entre la culpa y el amor responsable

Tomar la decisión de que un adulto mayor viva en una residencia no es fácil.


Para muchas familias aparece una mezcla de emociones: preocupación, tristeza, dudas… y, sobre todo, culpa.
Es normal preguntarse: (más…)